¿Está Melilla preparada para el MetroMinuto?

  • La iniciativa, reclamada hace años por Melilla ConBici, es un aliciente para una movilidad sostenible y saludable, pero necesita una red peatonal que garantice su éxito
  • La Mesa por la Movilidad lamenta que Quevedo quiera desacreditar su labor como portavoz de partidos políticos y entidades sociales y profesionales

La Consejería de Coordinación y Medioambiente presentó ayer MetroMinuto, una iniciativa eficaz —ya sugerida en 2014 por Melilla ConBici— para incentivar la movilidad a pie a través de un mapa sinóptico que indica la distancia y el tiempo aproximado necesarios para cubrir trayectos en la ciudad si decidimos dejar el coche aparcado. MetroMinuto se implantó con éxito hace años en Pontevedra dentro del plan DUSI (Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado) y es algo que la Mesa contempla en el Decálogo por la Movilidad en Melilla como medida para promocionar las peatonalizaciones temporales y otros proyectos complementarios.

Si la voluntad del gobierno es pasar de lo anecdótico al éxito e incentivar verdaderamente a los ciudadanos a cambiar el coche por el paseo, debe ofrecer un aliciente atractivo; esto es, una red peatonal que invite a vivir esa experiencia.

Melilla carece de una red peatonal bien construida (aceras anchas y limpias, zonas de plataforma única o peatonales, espacios y paseos de sombra, lugares de descanso,…) y pierde oportunidades en cada obra acometida.

Si analizamos las últimas obras acometidas por la Ciudad Autónoma de reasfaltado de las calles Fernández Cuevas y General Pintos (Tesorillo), Remonta (Hospital Comarcal) y Álvaro de Bazán comprobamos que solo ha servido para mejorar la calzada, pero no son una apuesta firme por la movilidad, la sostenibilidad y la accesibilidad por las razones siguientes.

  1. No se han aprovechado las obras para reducir el espacio de tránsito de vehículos motorizados ni ampliar las aceras y el espacio útil para peatones.
  2. No se han instalado nuevas paradas de transporte público ni han mejorado las ya existentes. El uso de transporte colectivo sigue desincentivado por la falta de información e infraestructuras para el ciudadano.
  3. Se mantienen las mismas barreras arquitectónicas que antes del inicio de las obras, a pesar de las denuncias de CERMI. Melilla sigue sin cumplir la Ley de Accesibilidad, no solo en el pasado, sino en las obras recientes, y los colectivos desfavorecidos (personas con movilidad reducida y diversidad funcional) se ven perjudicados por la ausencia de pasos elevados y medios acústicos y táctiles.
  4. El número de aparcamientos al aire libre se mantiene intacto.
  5. No se fomenta ni incentiva el transporte sostenible con una red segura de tránsito ni aparcamientos para bicicletas.
  6. No se han instalado radares de velocidad —ni hay previsión— a pesar de que la nueva rodadura es un aliciente para superar los límites máximos permitidos. Tampoco se contempla la construcción de pasos elevados en ningún tramo de las calles reasfaltadas.
  7. No se han planificado zonas verdes ni espacios de descanso para los trayectos, con espacios de protección para el sol o puntos de agua potable.

La iniciativa no puede ser sino aplaudida, pero vuelven a repetirse los clásicos problemas a la hora de ponerlo en marcha en Melilla:

  1. Falta de planificación
  2. Ejecución a medias.
  3. Desconocimiento del reparto modal de la movilidad desde la aprobación del PMUS 2014.

Estas carencias se repiten en la mayoría de las calles incluidas en MetroMinuto y suponen un lastre para la movilidad a pie, pero será el tiempo el que ratifique estas conclusiones. MetroMinuto es una herramienta muy potente, pero aplicarlo sin un plan global de movilidad la convierte en una iniciativa efímera.

Hasta el momento, el Gobierno solo ha trabajado de forma aislada primando al vehículo por encima del peatón y penaliza al niño, al anciano y al ciudadano con diversidad funcional, y ese no es el camino que debemos seguir para mejorar la movilidad en nuestra ciudad.

El Gobierno debe dar ejemplo firmando el Pacto

En el día de ayer, el consejero de Coordinación y Medioambiente, intentó desacreditar la labor de la Mesa de Movilidad arguyendo que se trata de una entidad “que no existe” para no sentarse a hablar sobre movilidad. Afirmó también no haber recibido respuesta del portavoz de la Mesa, Javier Bocanegra, a pesar de que fue registrada en la CAM el pasado 21 de julio de 2017.

Los grupos políticos (Ciudadanos, PSOE, CpM, UPyD, Podemos) así como las distintas entidades profesionales y sociales (Melilla ConBici, Guelaya, FAMPA, CCOO, UGT, SATE, EAPN) son organizaciones independientes que decidieron aglutinarse en torno a la Mesa y compartir un mismo discurso. La Mesa de Movilidad actúa como Portavoz de todas ellas por una cuestión de eficiencia a la hora de comunicarse con el Gobierno, y porque creemos que solo con el consenso y el acuerdo entre todas las partes será posible cambiar Melilla.

Hasta ahora, la única entidad que no ha querido formar parte de la Mesa es el Partido Popular, impulsor de un Pacto por la Movilidad que no ha querido firmar. La Mesa está por la labor de firmar el Pacto y poner en marcha un foro con todas las partes para trabajar, pero es el Gobierno quien debe dar ese primer paso, firmarlo y convocarlo. Sin la voluntad del consejero, no será posible abrir ninguna vía de comunicación y trabajo, y la movilidad en Melilla seguirá siendo una cuestión de urgencia que solo una parte no quiere resolver.

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